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Materia Orgánica del Suelo (MOS) es el término colectivo para toda la biomasa (descompuesta) del suelo que se origina a partir de microorganismos, suelo y material vegetal. La materia orgánica del suelo se compone de carbono (C), oxígeno (O), hidrógeno (H), nitrógeno (N), fosfato (P) y azufre (S).
La materia orgánica desempeña muchas funciones importantes en el suelo y, por lo tanto, es uno de los indicadores más importantes de la salud del suelo. La materia orgánica es el alimento de la vida del suelo y un motor de toda su funcionalidad.
La materia orgánica entra en el suelo a través de medios como el suministro de residuos de cultivos (hojas, tallos y raíces), estiércol animal, abono verde y compost. Bacterias, hongos y otros organismos del suelo la descomponen hasta que sólo quedan residuos indigeribles.
Este proceso de descomposición se produce en varias etapas en las que intervienen todos los organismos de la red trófica del suelo. La descomposición es rápida al principio y luego se ralentiza. Pueden pasar décadas hasta que el material recién aplicado se convierta completamente en materia orgánica estable.
El porcentaje de carbono orgánico del suelo (SOC) en la SOM puede oscilar entre el 45-60%. Cuanto más SOC haya en la SOM, menor será la presencia de nitrógeno y azufre. Más SOC en la SOM es un indicador de estabilidad. La materia orgánica es entonces menos fácil de descomponer por la vida del suelo, y por lo tanto también hay menos descomposición.